La ingesta de alimentos no se reduce únicamente a
satisfacer una necesidad biológica, sino que se relaciona con la toma de
decisiones en los planos psicológicos y culturales. No sólo satisfacemos el
hambre, también, ingerimos los alimentos que nos gustan, buena parte de los
cuales forman parte de la cocina a la que estamos acostumbrados por tradición.
La educación alimentaria es una estrategia que
permite prevenir, e incluso corregir, hábitos de consumo alimentario que se
caracteriza a menudo con carencias, excesos y desequilibrios. Este enfoque
educativo debe orientarse a propiciar un mejor conocimiento de los recursos
naturales de cada región y favorecer mejores estados de nutrición y calidad de
vida.
Si bien la educación en materia alimentaria y
nutricional no es la respuesta total a los problemas que se presentan por
carencias o excesos en el consumo, si constituye un aspecto sustantivo de la
educación formal. Por ello la formación integral del futuro docente en este
campo es una necesidad permanente, considerando los problemas de salud que
derivan de ella y que, lamentablemente cada día son mayores en nuestro país.
Por ello, la educación en la alimentación debe
propiciar un sistema de actividades y de comunicación donde el pensamiento
reflexivo y el creativo se desarrollen a la par de una actitud coherente, con
el devenir actual y la función fundamental de la educación como formadora del
Hombre.
Problematizar el acontecimiento educativo a
partir de un análisis que incorpore nociones, conceptos y categorías con las
cuales el enseñar buenos hábitos alimentarios, exprese o se caracterice por
nutrirse de relaciones, matices discursivos e incidencias sociales,
constituyendo esto un nivel de análisis necesario para delinear ciertas claves
socio-pedagógicas de lo escolar en el ámbito de la nueva educación alimentaria.
Educar en la alimentación debe orientarse al
desarrollo personal y mejora profesional de su práctica educativa y de todos
los agentes implicados en el proceso de su enseñanza, dentro de un contexto
bio-histórico-social dirigido a la integración educativa, partiendo del
criterio de que este acto pedagógico, nos permitirá tener una actitud flexible
y transformadora que debe proponer romper las murallas o barreras para edificar
la nueva escuela, cuyos principales apellidos sean: integrada, solidaria,
respetuosa, reflexiva, divergente, desarrolladora, abierta y consistente.
Punlicado por: Rosario Muñoz.
Coordinadora P.A.E.
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